Benidorm es uno de esos sitios a los que tengo una vinculación muy especial. Soy incapaz de pisarlo en verano, por la cantidad de gente que hace que la ciudad pierda su encanto. Sin embargo, visitarlo en invierno es un auténtico placer. Evitas encontrarte con millones de familias que luchan por un pedacito de arena donde colocar las toallas, los cubos del niño y a la abuela,así que yendo fuera de temporada ganas, sobre todo, en tranquilidad. Lo único negativo, es la masificación de gente avanzada edad que rebosa, pero sabiendo evitar sus "guetos", la ciudad no deja lugar para el aburrimiento.
Yo tengo unos cuantos lugares que no puedo dejar de visitar: pasear por la playa de levante (mi favorita), ir de tapas a La Cava Aragonesa (una bar situado en "la
calle de los vinos", muy cerca de "la calle del coño", en el casco antiguo" en el que todas las tapas ¡están buenísimas!), visitar el parque de L´Aiguera, tomar una copa en el pub Tico Tico (situado en la Zona 9, con un ambiente genial), y como no, bailar sin parar por los disco-pubs de la playa (mis favoritos, el New Look y el irlandes)...
Pero si en Benidorm hay algo impagable es poder ver el amanecer desde la cama, otra de las ventajas de poder alquilar una habitación en primera línea de playa, antes de que los turistas lleguen. Seguro que vuelvo pronto.
10/03/08


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