Antes de nada, que conste que soy uno de ellos, y desde aquí quiero hacer saber que no os
entiendo, chicas. Hace una hora, una compañera de trabajo ha venido a invitarme a un café. Sin pensarlo dos veces le he dicho que sí. Después de veinte minutos con una agradable conversación, nos hemos despedido hasta una próxima vez, lo normal.
Hasta ahí, creo que lo he hecho todo bien. ¡Eso creía! Pero cinco minutos después se ha acercado una compañera suya para reprocharme de qué voy. Chicas, no entiendo nada. Soy culpable según la amiga de la del café de no entender las señales, que lleva toda la semana hablando conmigo,y soy culpable de no hacer nada. Cada día os entiendo menos. En muchas conversaciones con amigas mías os he oído quejaros de que los tíos lo malinterpretamos todo, que si siempre estamos con la tienda de campaña preparada y que todo nos vale. ¡Y resulta que yo soy culpable de no tirármela frente a la máquina de café!
Con esto quiero dar un doble mensaje:
- Hombres del mundo: si una tía os invita a un café o es demasiado simpática, huid a tiempo, o sereis culpables de su desdicha si no quereis nada con ellas. Si son amables algo quieren. Tened presente que lo natural en ellas es decir "no", que les duela la cabeza o joderte el fin de semana diciéndote que tienes que ir de visita a casa de tu suegra. Si no siguen esta línea, algo traman, tened cuidado.
- Mujeres del mundo: no me volvais loco.
No os enfadeis chicas, es coña, yo os quiero mucho


Meneame
del.icio.us










No hay Comentarios »
Dejar un Comentario